2017-09-13

Actitud frente al traje


Os invitamos a realizar un viaje en el tiempo, un viaje en el que nos adentraremos en el universo del traje masculino para descubrir los cambios que se han producido en el hombre y el traje, pero sobre todo, en la manera de llevarlo.


Los serie adictos conocerán el boom que suscitó la emisión de la serie Mad Men ambientada en los años 60, donde los protagonistas, más que por sus laberintos amorosos, destacaban por un exquisito vestuario que ha puesto de manifiesto la elegancia del hombre con traje. El saber estar y el halo de elegancia del traje que envolvía a los protagonistas, entre los que destacaba Don Draper, era, además de ser un símbolo de profesionalidad, un imán de seducción.

Dicho esto, podemos afirmar que la visión que tenemos del traje masculino hoy en día dista mucho de la que se tenía de él hace unas décadas. Y es que antes el traje más que un uniforme era una prenda de seducción. El traje es símbolo de elegancia y llevarlo debe ser algo orgánico y  natural en el hombre, si no el efecto que se consigue es, el contrario, un hombre encorsetado en el traje que a buen seguro no sólo no le sentará bien sino que además estará y se sentirá incómodo mientras lo lleve.

Rescatamos una frase del gran Fred Astaire que avala esta evolución de la que hablamos: “A veces golpeo mis trajes nuevos contra la pared hasta quitarles la rigidez de lo nuevo”. Evidentemente, hoy en día no es necesario golpear el traje ya que los tejidos son mucho más suaves y moldeables, pero lo que sí es interesante de esta afirmación es que insinúa la actitud del hombre frente al traje. Mediante esos golpes lo que se conseguía es que sea el traje el que se adapte al hombre y no al revés. De ahí la actitud del hombre frente al traje, la involución y las connotaciones que hoy en día para muchos hombres tiene el traje hace que el porte del hombre al vestirse con traje no sea la adecuada.

Repasemos a auténticos símbolos de elegancia, hombres como Gary Grant, Frank Sinatra, Humphrey Bogart o Henry Fonda o, ya en presente, Neil Patrick Harris, el mítico Barney Stinson de la serie Cómo conocí a vuestra madre, por citar algunos nombres, ¿qué sería de la imagen de ellos sin su traje? ¿Entenderíamos la elegancia que transmitían de la misma manera si vistiesen en vaqueros?.

La respuesta, tras la lectura de este artículo, seguro que es un no rotundo. Hazte con tu traje y que éste sea una segunda piel.